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Algunas reflexiones sobre el método hipotético y el nuevo paradigma

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Todos los métodos de enseñanza logran resultados, por supuesto. Aunque se trata de resultados sustancialmente distintos. No cabe aquí ser relativistas ab- solutos, no vale todo por igual: la escritura positivista de la historia también los obtiene, pero… ¿es la historia que queremos? Por tanto, de los tres modelos de enseñanza reglada producidos desde el XIX por los seres humanos (tradi- cional, tecnológico y globalizador), ¿cuál o cuáles se encuentran más cerca de nuestros postulados? ¿O no tenemos postulados?

Al menos desde el punto de vista curricular, el método hipotético (llamémosle así, sin deductivo) aparece como uno de los más coherentes con las tesis constructivistas, que ponen el acento, como nosotros para la investigación, en la reconstrucción social de un saber siempre subjetivo. Y, más allá, según auto- res como Rafael Porlán o Antoni Zabala, también confluye con las propuestas, más recientes, sobre el pensamiento complejo.

Sin embargo, mi aproximación a este método se produjo antes de trabajar en la enseñanza secundaria, mientras hacía la memoria de licenciatura en los años 90, 91 y 92. Tienes mucha razón, porque justamente se me coló leyendo a Cardoso y Topolsky,  y desconociendo totalmente su origen neopositivista- popperiano. ¡¡Tan feliz que me sentí desarrollando un saber que creí materialis- ta y cercano a los Annales!!

No obstante, en aquella ocasión la gran mayoría de la producción historiográfi- ca española era precientífica, y meramente positivista, del siglo XIX. ¿Ha cam- biado algo en los últimos quince años? Escuchando hace días al Presidente de la RAH y leyendo los mensajes de los debates de HaD sobre estos asuntos, es obvia la hegemonía del pensamiento positivista (sin neo), según el cuál la cien- cia se hace con objetividad. Una hegemonía que se extiende, lógicamente, a las prácticas de investigación: ¿cuántos trabajos has conocido últimamente que hayan construido el saber historiográfico con este método?

Expuesto de otro modo, la actual crisis historiográfica (si realmente la hay: aunque lo del nuevo paradigma nos lo creamos unos pocos) no es de una ciencia normal neopositivista, sino simplemente positivista: ¿qué problemas historiográficos relevantes no ha sido capaz de resolver el método hipotético, si apenas hemos empezado a utilizarlo?

En mi opinión una parte del problema reside en cómo dar el salto desde el positivismo del siglo XIX al relativismo (quizás mejor complejidad) del XXI, sin atra- vesar el camino del método científico del XX (compartido por los Annales y el materialismo). No lo creo imposible (como en el caso de la obligatoria sucesión histórica de los modos de producción marxistas), pero me resulta difícil imagi- narlo. Sobre todo porque, en otros ámbitos, la práctica del método hipotético (y no sólo la mera especulación ideológica) fue el medio que permitió poner en duda su propia validez, su capacidad para resolver problemas científicos en general. En este punto recuerdo vivamente la ponencia sobre Padma Sambha- va y la historiografía occidental.

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No he leído aún a Kuhn, sólo dispongo de muy pocas referencias de terceros. Aunque, si no lo interpreto mal, su concepto de crisis (revolución) científica es esencialmente el mismo que el conflicto cognitivo constructivista. Y, no sé si estarás de acuerdo, también es básicamente igual al de crisis del modo de pro- ducción. Por cierto, ¿hay sucesión histórica de los modos de producción del saber historiográfico? ¿Y cómo es, lineal o compleja? Actualmente conviven varios paradigmas historiográficos, entre los que uno es hegemónico.

Algo muy parecido sucede con su planteamiento de evolucionar a partir de lo que conocemos y no hacia lo que queremos conocer, que me parece aún más sugerente. Me recuerda las ideas o esquemas previos constructivistas como eje del aprendizaje, y al proceso de desarrollo de las fuerzas productivas marxista, como eje de la revolución social.

Kuhn no es marxista, pero pone el acento en el empleo de los instrumentos de que disponemos actualmente. Si tiramos a la papelera el método hipotético sin apenas explotarlo ¿con qué produciremos conocimientos, con la objetividad positivista del XIX? ¿Nos quedaremos sin herramientas para la ciencia en construcción?

Creo entender que, para Kuhn, un paradigma es un edificio siempre en recons- trucción (y en convivencia/competencia con otros), en reformas, aunque algu- nas sean más drásticas que otras, alumbrando al final un espacio totalmente distinto. Sin embargo, algún cimiento, algún fuste, algún ladrillo y alguna teja habrán formado parte de edificaciones previas.

La crítica de las fuentes es un producto del positivismo al que no han renuncia- do las corrientes historiográficas posteriores más relevantes. ¿Renunciaremos ahora a ella? El método hipotético es un producto neopositivista, pero es sólo un elemento de ese paradigma, y no el paradigma en su conjunto. A mi juicio, otra parte del problema reside en que podamos descontextualizarlo del entorno absolutista e integrarlo significativamente en un paradigma relativista, sin per- der además su operatividad para la producción de conocimiento.

La crítica relativista al método hipotético se centra en el proceso de falsación. Éste constituye una doble estrategia, de deducción (al formular la hipótesis) y/o de inducción (al contrastarlas con las observaciones de la realidad, en este ca- so histórica). Este proceso se cuestiona, también doblemente, porque las teorí- as que sustentan la formulación de hipótesis son falibles, y porque los resulta- dos observacionales con que se contrastan son igualmente subjetivos.

Creo que mi propuesta de empleo del método hipotético está despojada de los procesos de deducción e inducción. El objetivo de la producción del saber no sería formular teorías (entendidas como leyes universales) sobre la historia. Tales leyes no se pueden elaborar por la propia naturaleza de la materia estu- diada (indeterminada y subjetiva por ser una creación humana), ni por la propia naturaleza del sujeto cognoscente y de los medios que utiliza.

La función de las hipótesis sería organizar, concretar y exponer la subjetividad del investigador y de su comunidad historiográfica. Pero también incluir las sub- jetividades de otros paradigmas alternativos y antagónicos, para integrar la in- tersubjetividad (¿complejidad?) en el proceso de producción.

Y la falsación de las hipótesis, su contraste con los resultados observacionales (siempre subjetivos) de una realidad que asimismo es (creación) subjetiva, ser- viría para producir un conocimiento también subjetivo y no predictivo. Pero es- taríamos ante un saber complejo, por su capacidad integradora de las múltiples subjetividades que condicionan el desarrollo del conocimiento ¿científico- relativo? de la historia.

Domingo Marrero Urbín, marzo de 2005

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