jump to navigation

Nuevo texto sobre el actual proceso de cambio en España 26 abril, 2018

Posted by Domingo in España, Soberanía.
Tags: , , , ,
add a comment

Manifestación del 8 de marzo de 2018 en Las Palmas de Gran Canaria

Desde su nacimiento a comienzos de 2011, este blog se ha ocupado muy especialmente de la mayoría de los acontecimientos significativos que se desarrollaban en España. Siempre desde una mirada histórica, ha abordado el auge de la corrupción, los Indignados, los procesos electorales y otros asuntos, pero muchas veces centrándose en el análisis de lo inmediato. En esta ocasión he analizado el actual proceso de cambio español desde un enfoque dinámico, contextualizándolo en un marco histórico mayor, que alcanza al menos hasta el final de la Restauración borbónica del último tercio del siglo XIX.

Anuncios

URGENTE: Asuntos del pasado 27 febrero, 2018

Posted by Domingo in España.
Tags: ,
add a comment

 

La constante apelación a los “hechos del pasado” de Mariano Rajoy, los miembros de su Gobierno y muchos dirigentes de su partido para referirse a los casos de corrupción del PP merece una breve reflexión sobre el tema desde una perspectiva histórica e historiográfica. Es obvio que su pretensión es establecer una frontera, un limite, una línea de falla que les permita distanciarse de esos hechos. Es un recurso estilístico equivalente a la también reiterada expresión “esa persona de la que usted me habla”, tan empleada por M. Rajoy cuando le inquieren sobre alguno de sus corruptos ya convictos. Pero es un recurso tan rudimentario como inútil, que además atenta toscamente contra principios elementales del tiempo histórico, de la estrecha relación entre el pasado, el presente y el futuro.

Pero antes de todo eso, tampoco se trata de unos hechos cualesquiera. La reciente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, condenando al Estado español por haber torturado en el año 2008 a los responsables del atentado de la T4 del Aeropuerto de Barajas, deja muy claro que algunos hechos del pasado no son aceptables debido a su misma naturaleza delictiva. Son profundamente reprobables y deben ser juzgados (y sus responsables deben dar cuenta de lo que hicieron) con independencia del tiempo transcurrido desde que se produjeron hasta el presente. Y la corrupción generalizada del PP (ya se puede afirmar sin temor a equivocarse) no es menos trascendente desde un punto de vista penal, y lo es mucho más para la historia española.

Sin embargo, este no es el principal problema de esa vulgar intentona de Rajoy y sus socios por huir de sus responsabilidades. Lo más importante es que ningún historiador de las diversas corrientes historiográficas actualmente existentes aceptaría la ruptura de la continuidad entre el pasado y el presente. La continuidad histórica es absolutamente innegociable: nadie discute que el presente es hijo del pasado. Incluso aquello que es nuevo en la actualidad, aquello que la distingue de otros tiempos, tuvo en ellos sus orígenes, fue en (y por) ese pasado cuando se engendró. Precisamente la corrupción política fue uno de los principales detonantes (y uno de los caballos de batalla) del movimiento social de los Indignados, del que sin duda alguna nació Podemos, que ha venido a quebrar el sistema bipartidista y a espolear la crisis del PP (y del PSOE, claro).

Asimismo, el hecho de que el Partido Popular consiguiera gobernar durante varias legislaturas seguidas en las comunidades de Valencia y de Madrid no puede desligarse de la financiación añadida y encubierta que disfrutó en todo ese periodo. El dinero negro procedente de las comisiones de empresarios que pretendían adjudicarse obras o servicios públicos le permitió romper ilegalmente una y otra vez los techos de gasto fijados para cada campaña electoral. Eso (entre otros delitos) es lo que se está juzgando en casos como Gürtel o Púnica, en los que se ha puesto de relieve cómo distintos empresarios pagaron directamente actos propagandísticos del PP. Son hechos muy trascendentes porque las campañas electorales hace mucho tiempo se convirtieron en puras operaciones de marketing. Y ya se sabe: a más publicidad, más votos. Como han repetido varios dirigentes de Podemos, el PP ha llegado completamente dopado a muchas de sus victorias electorales, al menos en Valencia y en Madrid. Y, entre tanto asesor de imagen y entrenador personal, habría que preguntarse si uno de los principales problemas de Pablo Iglesias y sus compañeros es que son de los poquísimos políticos personalmente auténticos, muy distantes de cualquier producto publicitado.

Tampoco puede aislarse de esos casos de corrupción la abultadísima deuda pública que arrastran las comunidades de Valencia y Madrid. En septiembre de 2017, la Comunidad Valenciana acumulaba la segunda mayor deuda pública (después de Cataluña), y la mayor de todas las comunidades autónomas en relación a su PIB. La situación de la comunidad madrileña es más desahogada, pese a encontrarse en cuarto lugar por su endeudamiento total. No obstante, sus compromisos no han parado de aumentar desde 2008, en su volumen total y en comparación con su PIB. Aunque lo más llamativo es el contraste de estos datos con el ejemplar descenso de la deuda del Ayuntamiento de Madrid, especialmente desde que está siendo gobernado por Podemos y el PSOE, que lo han conseguido sin deteriorar los servicios públicos. Y todo ello está condicionando el presente más inmediato y también (cómo no) el futuro de esas dos comunidades, al menos en el corto y medio plazo.

¿Pero cuándo finaliza el pasado y comienza el presente? La respuesta de la historiografía tradicional resultaría totalmente desalentadora para M. Rajoy y los suyos, porque la corrupción de su partido formaría parte de un presente más o menos extenso. Hasta hace unas décadas, y todavía hoy quedan quiénes lo creen, se mantenía el precepto de que los historiadores no debían meter sus narices en acontecimientos próximos al tiempo vivido por ellos mismos, fijando un plazo de no menos de cuarenta o cincuenta años atrás. Las razones esgrimidas para establecer ese límite (la supuesta objetividad del investigador y las restricciones para acceder a documentación oficial) ya se han visto superadas en gran medida. De hecho, desde los años 90 las librerías han empezado a vender libros de historia “del tiempo presente” y “del mundo actual”, que rompen la barrera de los cincuenta años y se adentran en las cuatro o cinco décadas posteriores a la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Y en algunas comunidades de historiadores, como Historia a Debate, ya se habla de la “historia inmediata”. Estos cambios suponen que, en cierto modo, el ayer se acerca extraordinariamente al hoy. Y eso tampoco conviene a la cúpula del Partido Popular: su propia historia les ha preparado una encerrona.

De modo que el pasado persiste en la actualidad a través de sus consecuencias. Pero, a la vez, los tiempos pretéritos son escritos y reescritos desde los condicionantes y las necesidades de los sucesivos presentes, que necesitan ser igualmente reinterpretados. Eso reconoce la mayoría de los historiadores y no faltan ejemplos sobre ello. Desde el “descubrimiento de América” hasta la Guerra Civil española, pasando por la misma Transición, muchos procesos históricos están siendo revisados a la luz de unos nuevos presentes que demandan su propia justificación. Cuando los dirigentes del PP pretenden hacer de la corrupción un asunto del pasado, no sólo están rompiendo la continuidad histórica (algo del todo imposible), sino que intentan reescribir su propio presente en una burda operación de lavado en dos direcciones. Por un lado, difundiendo públicamente una sarta de mentiras: el asunto de la corrupción fue primero una conspiración contra el PP, después una serie de casos aislados, y ahora un tema del pasado. Por otro, ocultando o destruyendo pruebas físicas como el ordenador de Bárcenas (por lo que el PP se ha convertido en el primer partido político acusado de un delito) y amañando los procesos judiciales mediante el nombramiento de fiscales y jueces afines.

Pero, sin saberlo realmente y en pleno desplome electoral, el PP está contribuyendo a la construcción de un nuevo futuro. Como un agujero negro ha polarizado éticamente el arco parlamentario, atrayendo al PSOE y a Ciudadanos a su órbita suicida: M. Rajoy sigue siendo presidente del Gobierno gracias y sólo gracias al apoyo de Sánchez (con su abstención) y Rivera (con sus votos favorables), y a que ninguno de los dos todavía encuentra suficientes motivos para presentar una moción de censura. Es verdad que Ciudadanos está en ascenso (los procesos electorales de los próximos años lo corroborarán, o no), pero a nadie se le escapa que se ha convertido en el puntal por excelencia de este Gobierno, habiéndose presentado antes como el adalid de la regeneración democrática. Asimismo, el PP está sembrando la desconfianza en instituciones como la fiscalía, la judicatura, y las fuerzas de seguridad entre amplias capas sociales. Y a esa dinámica destructiva de este presente también se ha sumado una Monarquía en sus horas más bajas, no sólo con sus propios casos de corrupción, sino también exhibiendo una indiscutible tibieza frente a la del Partido Popular, que ha contrastado enormemente con el inflexible rigor mostrado frente a los dirigentes soberanistas catalanes.

Es muy probable que algún día todos ellos despierten en un presente muy distinto al actual, en el que habrán perdido todo su protagonismo. Y es necesario que así suceda. Si no seremos todos los demás los que terminemos despertando en una pesadilla.

Domingo Marrero Urbín

(Colaborador de O Olho da História)

Nuevo texto sobre el encarcelamiento de los dirigentes soberanistas catalanes 25 noviembre, 2017

Posted by Domingo in España, Soberanía.
Tags: , , ,
add a comment

Una de las consecuencias del referéndum del 1 de octubre en Cataluña ha sido el encarcelamiento preventivo de un grupo de dirigentes separatistas, cuya condición de presos políticos ha sido discutida. En la sección de España he incluido un nuevo texto sobre el asunto.

Nuevo texto sobre la Trama 14 mayo, 2017

Posted by Domingo in España, Soberanía.
Tags: ,
add a comment

La iniciativa de Podemos de sacar a las calles el Tramabús y la casi inmediata ejecución de la Operación Lezo han constituido una de esas tan raras como ilustrativas coincidencias que merecen ser analizadas. Así pues, he escrito un nuevo texto sobre el asunto, integrado en la sección de España.

URGENTE: La ruta del plagio… y la ciénaga de la indecencia 12 enero, 2017

Posted by Domingo in España.
Tags: ,
add a comment

rutaplagio

 

El fenómeno del plagio se gesta en las escuelas e institutos, donde la reproducción literal de conocimientos ajenos, y no la elaboración de un saber propio, sigue siendo decisiva para el éxito académico aún en la mayoría de las ocasiones. En ese contexto la autoría de esos conocimientos, habitualmente regurgitados en un examen, es del todo insignificante, y más todavía lo es su reconocimiento, incluso cuando textos ajenos enteros se copian y pegan en un supuesto “trabajo personal” acerca de tal o cual asunto. Como muchos docentes denuncian, Internet ha favorecido exponencialmente estas prácticas. Pero la “red de redes” no es responsable de nada, sino un modelo de enseñanza incapaz de “sentar” a los niños y jóvenes a construir su propio conocimiento.

Hasta este punto es más un problema educativo que ético, pero ése es el bagaje con que llegan muchos de los estudiantes más exitosos del sistema a las puertas de sus estudios superiores. En los ciclos formativos de grado superior o en los centros universitarios y asimilados deben hacer proyectos y trabajos de investigación, tarea para la que apenas poseen formación y experiencia, por lo que la rutina de copiar y pegar se perpetúa. Y asimismo deben afrontar exámenes, generalmente más importantes para promocionar, cuya preparación se centra, una vez más, en memorizar decenas de páginas de apuntes.

Concretamente en la Universidad, no faltan estudiantes de los últimos cursos y de tercer ciclo que, a toro pasado, constatan con perplejidad cómo han hecho de “negros”, realizando el trabajo de base para una publicación de algún profesor. Ciertamente ese libro, o serie de artículos, ha sido redactado por el docente, sin cuyo concurso no se habría materializado. Pero tampoco habría sido posible sin el esfuerzo de aquellos estudiantes (en ocasiones decenas) que las más de las veces no merecen siquiera un reconocimiento genérico en las dedicatorias previas al índice, o en alguna nota a pie de página o final. Ésta ya es una primera fisura ética, un primer test de tolerancia ante la usurpación y expolio del trabajo ajeno.

Los supuestamente más cualificados entre ellos inician su vida profesional como docentes universitarios. Emprenden entonces una extenuante competición de publicaciones, imprescindible para consolidar su puesto de trabajo, y más aún para ascender en el jerarquizado escalafón que estratifica al profesorado de los centros superiores españoles. Una lógica exigencia, fundada en la obligación de dar cuenta regularmente del desarrollo de sus investigaciones, termina convirtiéndose en algunos casos en una puerta abierta a la apropiación del esfuerzo de otras personas, mediante la explotación del alumnado o, directamente, el plagio. Hábito, falta de tiempo, temor a perder competitividad, incompetencia, deshonestidad: los condicionantes del plagio pueden ser muy diversos y algunos de ellos son compartidos por la mayoría de los profesores universitarios del mundo, aunque muy pocos llegan a cometerlo.

Todo ello permite cuestionar el sistema de acreditación de méritos vigente en la universidad española. Yendo más lejos, arroja dudas razonables sobre el modelo de acceso a la docencia en la enseñanza superior. Y, finalmente, legitima una severa crítica del paradigma de enseñanza y aprendizaje dominante en todas las etapas del sistema educativo. Pero lo que resulta completamente inédito, y al tiempo inaceptable, es que Fernando Suárez, el rector multiplagiario de la Universidad Rey Juan Carlos, no haya dimitido, ni lo piense hacer. Igualmente lo es el silencio cómplice (cuando no el apoyo abierto) de importantes sectores de su propia institución y de otras universidades. Y lo es también la inacción de las autoridades competentes. Eso sí que no sucede en la mayor parte del mundo, y menos en Europa.

Por haber plagiado trabajos ajenos en sus tesis, o en alguna publicación, durante los últimos años han dimitido de sus cargos una vicepresidenta del Parlamento Europeo (2011), un ministro de Defensa alemán (2011), un presidente húngaro (2012), una ministra de Educación alemana (2013), y un ministro de Defensa taiwanés (2013). La mayoría, además, renunció voluntariamente a su título de doctor o le fue retirado por la universidad correspondiente. Otros plagiarios, como la secretaria de estado francesa Rama Yade en 2011 o el presidente del Gobierno rumano en 2012, sin embargo no dimitieron, alegando que “ese error” no dañaba la validez de su actividad política. Y no les faltó cierta razón. Pero Fernando Suárez, como primera autoridad de su institución académica, es justamente el principal responsable de que “esos errores” no se produzcan.

Su conducta sólo es comprensible desde el fondo de la ciénaga de deshonestidad e indecencia en que se ha venido sumergiendo paulatinamente una parte de la sociedad española, y sobre todo la España oficial, a lo largo de las dos últimas décadas. No es fácil desentrañar el origen de este naufragio ético, pero sí es posible señalar algunos de sus hitos más destacados. Uno de ellos se desarrolló el 10 de septiembre de 1998. Aquel día toda la cúpula del PSOE y varios miles de personas más acompañaron hasta la entrada de la cárcel de Guadalajara a José Barrionuevo y Rafael Vera, condenados por el asunto de los GAL, en el que se malversaron fondos públicos y se conculcaron derechos fundamentales. Otro hito se produjo seis años después, cuando el Gobierno de José María Aznar mintió deliberadamente a los españoles y a la comunidad internacional sobre la autoría de la masacre del 11 de marzo.

No obstante, los casos de corrupción protagonizados por dirigentes y responsables políticos del PSOE y del PP, y la actitud cuando menos tibia (si no cómplice) de ambos partidos con ellos han hundido principios como la sinceridad y la honestidad hasta profundidades desconocidas en la historia reciente española. Y toda esa impudicia ha irradiado con fuerza a personas e instituciones que, como Fernando Suárez, se hallan muy cerca del poder. La mejor representación gráfica de este fenómeno la publicó la revista El Jueves muchísimos años antes de que se desencadenaran todos esos acontecimientos y, por tanto, con otro protagonista. Bajo la tradicional imagen del Tío Sam un breve texto rezaba: “Soy como el rey Midas pero al revés: todo lo que toco lo convierto en mierda”.

Domingo Marrero Urbín

(Colaborador de O Olho da História)