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Canarias en el proceso de integración europea: El desarrollo de la dependencia y la subordinación *

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* Comunicación presentada en El Proceso de Integración Regional en las Américas. Primer Simposio Electrónico Anual, Fundación Arturo Illia para la Democracia y la Paz, CEAC de Buenos Aires, Ciclo Básico Común de la UBA, Fundación Simón Rodríguez, Noviembre de 2000.

INTRODUCCIÓN

Hace veinticinco años que se viene presentando la integración en la Comunidad Europea como la fórmula histórica que resolvería los problemas económicos y sociales más importantes de Canarias. Sin embargo, nuestra realidad refleja muy pocos cambios favorables, todos parciales, muchos coyunturales y ninguno significativo.

La historia de los quince años de adhesión es el resultado de la persistencia de esas dificultades. El ensayo sucesivo de dos modelos diferenciados indica la plena vigencia de nuestros problemas estructurales. Pero también que la especial integración canaria en Europa está lejos de solucionarlos.

Las tesis oficiales señalan la lejanía del continente europeo y la insularidad como los principales obstáculos para el desarrollo, justificando nuestra particular adhesión. Pero esta integración en realidad es el instrumento político que cierra el proceso histórico de inserción subordinada de Canarias en el reparto internacional del trabajo. Por tanto, es un importante factor de reproducción de nuestra dependencia.

Con este análisis nos proponemos reflexionar sobre la posición en el sistema capitalista mundial de los socios como un elemento determinante en los procesos de integración regional. Pero esta contribución está condicionada por varios factores. Algunos de ellos son invariables, como las condiciones generales que regulan la redacción de estos trabajos. Aunque los límites de mayor alcance provienen de las divergencias casuísticas entre Canarias y América, en cuanto al momento de los procesos de integración en que se produce el ingreso y con relación a las evidentes diferencias geográficas y políticas.

No obstante, también es cierto que los constantes procesos de ampliación y reestructuración de la Comunidad Europea amplían la capacidad de influencia de los socios menos antiguos. Además, el Estatuto de Autonomía ha garantizado que Canarias defendiera efectivamente sus particularidades sin ser un Estado soberano. Y, si bien es cierto que Canarias no es América, nadie discute que lo común de nuestras historias ha entrecruzado nuestras identidades mucho más de lo que el Atlántico parece permitir.

En cualquier caso, la historia de la adhesión canaria a la CE es muy reveladora de sus propias contradicciones, como veremos en el próximo epígrafe. Ello nos dará la oportunidad de cuestionar el discurso dominante, en el siguiente apartado. Y, por último, a modo de conclusiones, reflexionaremos sobre la igualdad de posiciones en el reparto internacional del trabajo como una condición indispensable para que las fórmulas de integración regional contribuyan al desarrollo de sus socios, más allá del tamaño de sus economías o de su simple localización geográfica.

1 CANARIAS EN EUROPA: LA BÚSQUEDA DE UN MODELO IMPOSIBLE

Pese a su buena prensa (1) la participación de Canarias en la construcción europea ha sido difícil y accidentada desde sus inicios (2). También ha sido un asunto muy discutido, desde que España planteó oficialmente su demanda de integración en la Comunidad Europea en 1977. Aunque el debate ha sido muy particular.

Nunca se ha barajado la posibilidad de la no integración o, en su caso, de la salida de la UE (3). Tampoco se ha discutido para desarrollar el modelo de inserción según las demandas de su propia evolución. Los cambios han sido más rupturistas, revelando la desarticulación de la economía y de los grupos sociales dominantes de las Islas (4). Y, por último, la integración plena jamás se ha planteado, aunque se consideró inicialmente. Pese al proceso de convergencia y homogeneización que está imponiendo la lógica de la UE, la tendencia canaria apunta hacia el mantenimiento de un modelo diferenciado a largo plazo (5).

Esta desigualdad entre Canarias y Europa es un fenómeno histórico cuyo origen se remonta cuando menos al siglo XVIII. Y se ha manifestado “en una serie de peculiaridades económico-fiscales que la han distinguido del resto de España (…), como instrumento que evitara los efectos negativos que supondría tratar uniformemente situaciones diferenciadas(6).El hecho diferencial canario es un asunto de Estado (7), con presencia explícita en la Constitución de 1978.

Por ello, llegado el momento de firmar el Acta de Adhesión, el caso canario contó con un apartado específico, el Protocolo número dos. Éste implicaba una serie de condiciones particulares (8) favorables en general a los intereses de comerciantes e importadores, pero no para el resto de las actividades económicas. En consecuencia, “los efectos de este modelo de integración fueron juzgados negativamente por los agentes sociales canarios(9). 

El problema no radicó en las escasas modificaciones que sufrió la propuesta isleña en el proceso de negociación y que provocaron la dimisión del Presidente del Gobierno Autónomo (10). Se debió esencialmente a que “las ventajas competitivas que nos garantizaba nuestro régimen económico-fiscal pasaron, desgraciadamente, a actuar en contra de Canarias” (11).

Inmediatamente se iniciaron nuevas negociaciones para mejorar el modelo de adhesión. Pero las medidas parciales adoptadas en 1986 para proteger algunas producciones isleñas “no logran despejar las perspectivas del sector agrario” (12). Así, la inviabilidad del Protocolo 2 y la propia evolución de la Comunidad (Acta Única, 1987) y de su tratamiento a determinadas regiones aconsejaron la aprobación de un nuevo régimen de integración por el Parlamento de Canarias en diciembre de 1989.

La sustitución se efectuó en 1991, en el sentido de una mayor integración en la UE, aunque salvaguardando la mayoría de las excepciones propuestas por el Parlamento Autónomo (13). Pero no ha supuesto cambios en los intereses más favorecidos, ni en los desequilibrios y problemas socioeconómicos de las Islas(14).

En el presente inmediato, nuestro esquema de inserción sigue inconcluso hasta que el Estatuto Especial de las Regiones Ultraperiféricas sea finalmente desarrollado y aprobado por la UE. En cualquier caso será el producto del predominio de las tendencias unificadoras europeas y de las demandas de los mismos grupos sociales isleños.

Por tanto, supone profundizar en un modelo cuyos efectos son conocidos, donde las modulaciones y excepciones tienen un carácter transitorio(15). Y también significa un reconocimiento implícito del fracaso histórico de la integración canaria. Aunque la Comisión de la UE considere eficaz la acción desarrollada hasta ahora en sus regiones ultraperiféricas, también cree necesario continuar con las políticas aplicadas, introduciendo las modificaciones precisas para aumentar su eficacia (16).

2 LAS CAUSAS: ¿LEJANÍA E INSULARIDAD O SUBORDINACIÓN?

Los técnicos de la UE y los grupos dominantes isleños atribuyen nuestras dificultades de integración y nuestros problemas sociales y económicos a la lejanía de Europa y a la insularidad del territorio. Dos conceptos que, junto al pequeño tamaño, definen básicamente a la ultraperiferia europea(17).

El factor común a todos los elementos de la ultraperificidad es su atribución exclusiva a las características (demográficas, económicas y culturales) de estas regiones. Esto hace recaer sobre una de las partes toda la responsabilidad de un problema que, sin embargo y paradójicamente, se produce en el ámbito de las relaciones internacionales, campo semántico del que proviene el término (18). Este sesgo conceptual es más grave si tenemos en cuenta la reconocida internacionalización histórica del Archipiélago (19).

No obstante lo peor de este discurso es que se agota frente a un conjunto de hechos significativos. Así, por una parte, la lejanía y la insularidad no han impedido que Canarias sostuviera tasas medias de producción de riqueza superiores a las españolas desde los años sesenta hasta la actualidad(20), creciendo el PIB un 47% entre 1986 y 1997 (21). Tampoco han impedido un crecimiento de la productividad canaria superior en un 80% al español entre 1977 y 1993 (22). Ni han frenado un aumento relativo de creación de empleo también superior al español (23).

Por otra parte, la lejanía y la insularidad no han sido un obstáculo para que las Islas se convirtieran en la principal Comunidad española receptora de población en las dos últimas décadas (24). Un fenómeno más inexplicable -como los expuestos en el párrafo anterior- ante otras características de la ultraperiferia, como la elevadísima densidad de población y las tasas de desempleo y pobreza (25). Ni han inhibido la inversión extranjera: en 1999 Canarias ocupó el tercer lugar de España, concentrando el 11,5% del total registrado (26).

Por último, la lejanía y la insularidad, lejos de ser un impedimento para el desarrollo isleño, han sido históricamente un reconocido factor de crecimiento. Nadie niega que las rentas de situación -puertos de escala- y la importancia del sector turístico (octavo lugar entre los países receptores) dependen esencialmente de nuestra localización y características geográficas (27).

El problema del tamaño, por su parte, es bastante discutible. Primero porque es menos importante que la posición en el sistema capitalista mundial (28). Segundo, porque afecta esencialmente al sector industrial, como evidencia la estructura productiva canaria (29). Y tercero porque, por ejemplo, las exportaciones de la UE a Canarias superan en valor a las enviadas a Marruecos o Hungría, demostrando que la pequeñez es un concepto relativo (30).

Todas estas contradicciones no obedecen a una supuesta insuficiencia técnica de quienes han creado y extendido el argumento de la lejanía y la insularidad. Se deben a la necesidad de ocultar lo evidente: la condición dependiente y periférica de las Islas en las relaciones económicas internacionales.

Las implicaciones políticas y sociales de esta otra interpretación son muy severas. Aunque no han evitado el desarrollo de una amplia corriente multidisciplinar en las tres últimas décadas que sostiene esta tesis, que cuenta con una extensa producción bibliográfica (31).

Pero, sobre todo, da respuestas a los problemas que no puede resolver el concepto de ultraperificidad. Las altas tasas de crecimiento económico, productividad, creación de empleo, inversión extranjera e inmigración son coherentes con el desempleo, el bajo nivel de vida per cápita y la pobreza cuando se admite la extraversión y dependencia de nuestra sociedad.

El principal sector económico, el turismo -del que depende en mucho la construcción- y los servicios, acumula el 75% del PIB y el 76% del empleo en las Islas (32). Pero el “predominio de las empresas extranjeras, mixtas y peninsulares es ya un hecho irreversible(33), asegurando una importante pérdida de renta y la sumisión del sector al intercambio desigual (34).

La extracción masiva de riqueza y de trabajo de Canarias es un hecho incontestable. Quizás por ello la falta de información sobre las rentas de factor y los movimientos de capital impiden un análisis riguroso de la balanza de pagos regional, a pesar de las mayores posibilidades técnicas para disponer de esos datos (35). Aunque el CESC, justifica la necesidad de la Zona Especial Canaria “para que la inversión extranjera genere actividad económica y que sus beneficios reviertan en las islas y no huyan al exterior(36).

La adhesión a la UE ha reforzado nuestra dependencia y extraversión. Por un lado, reproduce y amplía el modelo económico. Está consolidando los sectores más rentables para el capital foráneo (turismo y agricultura de exportación) y destruyendo los sectores tradicionales (37). Así, “se ha ido estableciendo y reproduciendo a Canarias las pautas del comercio que la Comunidad mantiene con los países menos desarrollados…” (38).

Por otro lado, ha hecho mayor nuestra dependencia política. Las instituciones isleñas se ven obligadas a gestionar su dependencia con entidades e intereses más numerosos y poderosos que antes de la adhesión. Y también es mucho mayor la influencia de la dinámica política exterior, de modo “que la situación de continua negociación y revisión de las condiciones particulares será permanente”. (39)

A MODO DE CONCLUSIÓN: SUBORDINACIÓN INTERNACIONAL O INTEGRACIÓN REGIONAL

La fórmula de la integración regional no parece despertar la oposición de ningún alineamiento teórico, político o económico en cualquier parte del Planeta. La extensión de la experiencia a todos los continentes, áreas culturales y conjuntos geopolíticos es buena prueba de ello. En general, se persigue responder a los retos de la globalización procurando un desarrollo regional imposible de alcanzar a escala nacional.

El caso canario viene a demostrar que no todas las opciones de integración son igualmente viables. Si los fines se centran en el desarrollo de los socios, su posición en el reparto internacional del trabajo es el factor crucial. La asociación de sociedades dependientes y periféricas con países centrales consolida su posición subordinada (40).

Nuestra experiencia también evidencia lo decisivo del ámbito interno. Los grupos dominantes de las sociedades subordinadas persiguen conservar su posición. Eso explica la evolución canaria en la UE, pero ha sido “una opción mediocre, como la historia lo demuestra” (41).

Finalmente, la integración regional puede estar al servicio de un desarrollo autocentrado. Pero se debe producir en el marco de un proceso de desconexión multilateral, productor de un sistema mundial policéntrico, exigiendo sustanciales transformaciones políticas internas. En el caso canario, ninguna fuerza política con representación parlamentaria ha reclamado aún nuestra salida de la UE.

Domingo Marrero Urbín, noviembre de 2000.

Notas:

1. Ver WEHBE HERRERA, Carmen Dolores: Canarias y la Unión Europea, Benchomo, Tenerife, 1998, pág. 60.

2. A mediados de 1985 el Presidente del Gobierno Autónomo dimitió, tras rechazar el Parlamento de Canarias el Tratado de Adhesión diez días después de su firma por no incluir algunas condiciones aprobadas en 1983. Ver HERNÁNDEZ BRAVO DE LAGUNA, Juan: Franquismo y transición política, Centro de la Cultura Popular Canaria, Tenerife, 1992, pág. 109.

3. Al principio esta opción figuró entre las posibles, pero en 1979 ya estaba descartada. Lo más curioso es que los informes sobre las dos alternativas finales coincidieron en su impacto negativo para Canarias. Ver WEHBE HERRERA, Carmen Dolores: op. cit. págs. 58 y ss.

Por ejemplo, el régimen de 1991 supuso una sustitución del anterior y no su simple reforma. Ver DÍEZ-HOCHLEITNER RODRÍGUEZ, Ricardo: “El nuevo modelo de integración en la Comunidad Europea en el umbral del siglo XXI”, en Canarias en la Comunidad Europea, pp. 63-74, Fundación Pedro García Cabrera, Madrid, 1994, pág. 65. Sobre la desarticulación, destaca el acuerdo unánime en que las dos alternativas finales representaban al sector agroexportador y al comercial-importador respectivamente. Ver HERNÁNDEZ BRAVO DE LAGUNA, Juan: op. cit. pág. 108.

4. Para el Consejo Económico y Social de Canarias el último modelo implica “la no inclusión (…) en los aspectos comerciales del Mercado Único…”. Ver CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CANARIAS [ en línea] : Informe Anual 2000 del Consejo Económico y Social sobre la situación económica, social y laboral de Canarias en 1999, CESC, Tenerife, 2000, ” 2.1 El actual Régimen Económico y Fiscal de Canarias”, <http://www.cistia.es/ces/finformes.html&gt;, [ Consulta: 2 SEP 2000] . Para la Representación en España de la Comisión Europea, el Estatuto Especial Canario en la UE es el nuevo asidero para beneficiarse de las políticas de cohesión. Ver REPRESENTACIÓN EN ESPAÑA DE LA COMISIÓN EUROPEA [ en línea] : Canarias en la Comunidad Económica Europea, RECE, 2000, “4.2 Perspectivas de futuro”, < http://europa.eu.int/spain/ccaa/CANARIAS/Canarias.html> [ Consulta: 3 SEP 2000] .

5. Ver ALONSO RODRÍGUEZ, Carlos y OTROS: Canarias: la economía, Centro de la Cultura Popular Canaria, Tenerife, 1995. pág. 149.

6. Ver BALLESTEROS DÍAZ, Fernando: “El planteamiento y desarrollo de la negociación de mayor integración de Canarias en la Comunidad Europea”, en Canarias en la Comunidad Europea, pp. 27-42, Fundación Pedro García Cabrera, Madrid, 1994, pág. 41.

7. Ver ALONSO RODRÍGUEZ, Carlos y OTROS: op. cit. pág. 153.

8. Ibídem, pág. 154.

9. Ver WEHBE HERRERA, Carmen Dolores: op. cit. pág. 61.

10. Ver GONZÁLEZ HERNÁNDEZ, José Miguel: “Del protocolo nº2 al Acta de adhesión y sus progresivas limitaciones para la economía de Canarias”, en Canarias en la Comunidad Europea, pp. 15-26, Fundación Pedro García Cabrera, Madrid, 1994, pág. 24.

11. Ver WEHBE HERRERA, Carmen Dolores: op. cit. pág. 64.

12. Muchas de esas excepciones son fiscales, además de la consideración de las Islas como región Objetivo nº 1. Una relación de las nuevas condiciones de adhesión puede encontrarse en ALONSO RODRÍGUEZ, Carlos y OTROS: op. cit. pp. 156-157.

13.Según Carmen Dolores Wehbe “con la integración plena de Canarias en la Comunidad éste conjunto de características y circunstancias parecen haber cambiado bien poco”. WEHBE HERRERA, Carmen Dolores: op. cit.. pág. 155. Mientras que la renta, el empleo y la inflación apenas se han modificado “como consecuencia del cambio en el modelo de integración de Canarias en la UE…”. Ver ALONSO RODRÍGUEZ, Carlos y OTROS: op. cit. pág. 162.

14. Sobre las demandas isleñas en relación al Estatuto de las RUP puede consultarse CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CANARIAS [ en línea] : op.cit. “2.7 Las propuestas canarias sobre el Estatuto Permanente”. Para una mayor documentación puede consultarse COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS [ en línea] : Informe de la Comisión sobre las medidas destinadas a aplicar el apartado 2 del artículo 229. Las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea, CCE, Bruselas, 2000 < http://europa.eu.int/comm/secretariat_general/sgb/rup/documents/comm2000-147_es.pdf&gt; [ Consulta: 3 SEP 2000] .

15. Si bien se ha producido cierta convergencia entre los PIB per cápita de las RUP y la UE, “el nivel de vida per cápita sigue siendo inferior en estas regiones a la mitad del nivel medio de la Unión Europea…” Ver COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS [ en línea] : op. cit. pág. 30.

16. Una definición más completa de la ultraperiferia puede leerse en COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS [en línea]: op. cit. pp. 4-5.

17. El mismo ejercicio se practica, por ejemplo, en los dos primeros capítulos de REPRESENTACIÓN EN ESPAÑA DE LA COMISIÓN EUROPEA [en línea]: op. cit.

18. “La identidad canaria es indisoluble, aunque no una misma cosa, del proceso histórico de seis siglos que ha sometido al Arhipiélago y a sus habitantes a una determinación económica dictada desde el exterior.” MORALES LEZCANO, Victor: “Canarias en la encrucijada colonial española (1898-1975)”, en Canarias siglo XX. Historia General de las Islas Canarias, tomo XXII, pp. 87-100, Edirca, Tenerife, 1983, pág. 89.

19. Ver WEHBE HERRERA, Carmen Dolores: op. cit. pág. 150.

20. Ver REPRESENTACIÓN EN ESPAÑA DE LA COMISIÓN EUROPEA [en línea]: op. cit. “2.1 Producción y renta”.

21.Ibídem, “2.3 Productividad”.

22. Ver CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CANARIAS [en línea]: op. cit. “8 Demografía y mercado de trabajo”.

23. Sobre la inmigración en los ochenta puede leerse HERNÁNDEZ GUERRA, Aniano: “La emigración de los miserables”, en Disenso. Revista canaria de análisis y opinión, nº 4, junio de 1993, pp. 10-12, Sociedad de Estudios Canarias Crítica, Tenerife, 1992. Sobre la inmigración en los noventa el CESC añade que el 74% del crecimiento demográfico canario entre 1991 y 1995 se debió a los inmigrantes, de los que el 95% fueron españoles. CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CANARIAS [en línea]: op. cit. “8 Demografía y mercado de trabajo”.

24. La densidad de población en Canarias es casi tres veces mayor que la media española y se multiplica por seis en Gran Canaria y por cuatro en Tenerife. Ver REPRESENTACIÓN EN ESPAÑA DE LA COMISIÓN EUROPEA [en línea]: op. cit. “1 Canarias: rasgos físicos y demográficos”. Sobre la importancia del desempleo cabe señalar que el 12% de los isleños vive en hogares sin ocupador y el 52% pertenece a los estratos bajo y medio-bajo, una cifra muy destacable por su volumen y “por la carga potencial de exclusión social que incorpora”. Ver INSTITUTO CANARIO DE ESTADÍSTICA [en línea]: Estructura Social de Canarias, 1996, ISTAC, Gran Canaria, mayo de 2000, “1.1 La pirámide social” <http://www.istac.rcanaria.es/publicaciones/html/Estructura_social/index_1.html> [ Consulta: 17 JUL 2000] . Aunque ya es muy significativo que el 82% de los hogares canarios no pueda dedicar ingreso alguno al ahorro, frente al 51,5% de media española. Ver INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA [ en línea] : Encuesta Continua de Presupuestos Familiares. Base 1997. 2º Trimestre 2000, INE, Madrid, octubre de 2000, <http://www.ine.es/daco/daco42/daco4213/ecpf0200.pdf> [Consulta: 10 OCT 2000].

25. Ver CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CANARIAS [en línea]: op. cit. “9 Sector exterior”.

26. Ibídem, “10 Conclusiones sobre crecimiento económico y territorio en Canarias”. También REPRESENTACIÓN EN ESPAÑA DE LA COMISIÓN EUROPEA [en línea]: op. cit. “2.5 Estrangulamientos y potencialidades”.

27. Ver INSTITUTO PARA LA INTEGRACIÓN DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE [en línea]: Los países pequeños: su rol en los proceso de integración, BID-INTAL, Buenos Aires, 2000, pág. 7, <http://www.radb.org/intal/publicaciones/bizzozero_abreu.pdf> [Consulta: 10 AGO 2000].

28. Ver AMIN, Samir: El fracaso del desarrollo en África y en el Tercer Mundo. Un análisis político, IEPALA, Madrid, 1994, pág. 184.

29. Ver ALONSO RODRÍGUEZ, Carlos y OTROS: op. cit. pág. 180.

30. En este sentido tiene mucho interés DE LUXÁN MELÉNDEZ, Santiago: La historiografía canaria y la historia económica. Materiales de estudio, La Caja de Canarias, Gran Canaria, 1994.

31. Ver CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CANARIAS [en línea]: op. cit. “3 Análisis sectorial”.

32. WEHBE HERRERA, Carmen Dolores: op.cit. pág. 153.

33. Sobre esto tiene mucho interés un reportaje acerca del Libro Blanco del Turismo Canario del diario LA PROVINCIA, viernes 17 de abril de 1998, pág. 27.

34. Ver ALONSO RODRÍGUEZ, Carlos y OTROS: op. cit. pp. 167-168.

35. Ver CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CANARIAS [en línea]: op. cit. “2 Marco institucional”.

36. Sobre esto es muy útil el capítulo cinco de WEHBE HERRERA, Carmen Dolores: op.cit.

37. Ibídem, pág. 199.

38. Ver ALONSO RODRÍGUEZ, Carlos y OTROS: op. cit. pág. 163.

39. Para Samir Amin “el desarrollo del Sur (distinto del crecimiento dominado periférico) implica en lo sucesivo una ruptura con la lógica de la acumulación mundial y no puede situarse dentro de ésta.” AMIN, Samir: op. cit. pág. 179.

40. Sobre los efectos del último régimen de adhesión a la UE, Wehbe Herrera afirma que “no parece que se vaya a dar una alteración sustancial de las fuerzas que están detrás de la dinámica descrita”. WEHBE HERRERA, Carmen Dolores: op. cit. pág. 201.

41. AMIN, Samir: op. cit. pág. 187.

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