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España

La “historia oficial” de España no contiene más falacias que otras historias nacionales, pero tampoco menos. Una razón, la más conocida y aceptada, es que en todas partes la historia está escrita por los vencedores de cada etapa conflictiva, que incluyen en ella sus mentiras más o menos coyunturales. Otra razón es que algunas de esos embustes coyunturales se terminan incorporando al acervo histórico común de forma acrítica, aún cuando el conflicto que los parió haya sido aparentemente superado. La misma inclusión de la historia como materia de estudio a lo largo del siglo XIX en la escuela pública y obligatoria ya fue en si misma una treta de la burguesía y su búsqueda de las “raíces nacionales”. Y bien lejos que las encontró. En cualquier manual de historia de España se remontan hasta los estratos más profundos del yacimiento de Atapuerca, cuyos prehistóricos pobladores, hace 800.000 años, al parecer “ya eran españoles”. Pero no lo fueron, sin embargo, los varios millones de personas nacidas y criadas en Al Ándalus entre los siglos VIII y XV de nuestra era, hasta hace poco más de 500 años. Ni tampoco merecen reconocimiento las decenas de miles de españoles que fueron asesinados y desaparecidos por una de las dictaduras fascistas más brutales hace no más de 50 años. Una historia así no sólo está preñada de falacias, sino que resulta insultantemente excluyente. Y su persistencia se explica por un solo motivo: sigue prestando importantes servicios en el tiempo presente.

ALGUNOS SITIOS DE INTERÉS:

Biblioteca Nacional de España.

Portal de Archivos Españoles (PARES).

– OTERO CARVAJAL, Luis Enrique Y BAHAMONDE MAGRO, Ángel: Historia de España.

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