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URGENTE: Los Pujol o la guinda catalana 4 septiembre, 2014

Posted by Domingo in España, Soberanía.
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Aunque en absoluto he realizado un seguimiento exhaustivo del asunto, el escándalo protagonizado por la familia Pujol, y especialmente por su patriarca el expresidente de la Generalidad, está sirviendo exclusivamente para desacreditar el proceso soberanista catalán. De hecho, se dice que esas actividades ilícitas eran conocidas por toda la cúpula del poder político español desde la época en que gobernaba Felipe González. Así pues todo parece indicar que su reciente publicación por un conocido diario persiguió ese fin: ¿por qué no se destapó antes?

El propio Jordi Pujol contribuyó en buena medida a la actual instrumentalización antisoberanista de sus trapos sucios cuando en su tiempo estableció una relación de identidad absoluta entre él y la comunidad que presidía: atacar a Pujol era atacar Cataluña. Y algo de cierto puede haber en ese descrédito. Cabe preguntarse qué clase de estado independiente se dará Cataluña si una de las figuras más distintivas del catalanismo está pringada hasta las cejas, tras años de evasión de capitales supuestamente procedentes de actividades delictivas o al menos éticamente reprobables. A día de hoy, el título de “honorable” que ostentó durante tanto tiempo no parece otra cosa que un sarcasmo.

Parece, pues, que el escándalo de los Pujol podría socavar el proceso soberanista. Sin embargo, ese proceso tiene otros actores distintos de la burguesía catalana, que esa familia representa perfectamente. También lo protagonizan varias fuerzas republicanas y de izquierdas, e importantes movimientos sociales que, por el momento, mantienen limpias sus manos y sus bolsillos.

Ahora bien, CiU jugó un destacado papel en el desarrollo de la Transición política y en las primeras décadas de gobierno democrático en España. Jordi Pujol solía repetir que la Generalidad también era Estado para justificar las crecientes aspiraciones competenciales de su comunidad autónoma. Además, los representantes de CiU en el Congreso de los Diputados, dirigidos por Miguel Roca, siempre se presentaron como garantes de una acción política responsable y de la estabilidad del estado español. Y eso tampoco deja de ser verdad.

Por eso resulta sorprendente que ninguno de los grandes medios de comunicación haya sido capaz de atar el último cabo. Las consecuencias de este feo asunto no trascenderían las fronteras catalanas, si la corrupción de una parte muy significativa de la clase política fuese un fenómeno exclusivamente catalán. Pero no es precisamente así. En realidad el caso protagonizado por los Pujol viene a completar un cuadro de corrupción que atañe a la totalidad de las fuerzas políticas más comprometidas con la Transición y el gobierno de España desde 1975 hasta la actualidad, con dos excepciones: el PCE (y la actual IU) y el PNV, precisamente las menos afines al sistema de las fuerzas con una representación parlamentaria ya histórica.

Así pues, la divulgación de los manejos de los Pujol podría tener un efecto boomerang sobre el sistema. Puede que dañe parcialmente al soberanismo catalán, pero socava aún más la legitimidad de la actual monarquía parlamentaria, porque sus pilares se han revelado definitivamente viciados. Quienes han conducido a los españoles a “este hoy” han demostrado sobradamente que no merecían hacerlo. Aunque en realidad fue Miguel Roca quién hace ya muchos meses puso la guinda catalana al pastel de la corrupción, asumiendo la dirección de la defensa de la infanta Cristina ante el juez.

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Comentarios»

1. Antonio Castellano - 8 septiembre, 2014

IU estaba representada en Caja Madrid y participó en el “blesismo” de lleno.
IU será de las menos pringadas, pero también lo estuvo.
De todas formas, cabe preguntarse si la mayor o menor implicación de los partidos en la corrupción dependía de su mayor o menor honestidad o de su mayor o menor cuota de poder.
Yo creo que se debe más a lo segundo que a lo primero. La prueba es que los partidos comunistas en el poder, sin excepción, son tan corruptos y criminales como algunos de derechas.
No hay ideologías o grupos humanos incorruptibles. Si acaso, individualidades.
Saludos.


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