jump to navigation

URGENTE: David contra las Waffen-SS 23 julio, 2014

Posted by Domingo in Relaciones Internacionales, Soberanía.
trackback
Fuente: Iquierda Anticapitalista (https://www.facebook.com/anticapitalistas/photos/a.251976467660.138958.36920502660/10152575645132661/?type=1&theater)

Fuente: Iquierda Anticapitalista (https://www.facebook.com/anticapitalistas)

La guerra nunca es lógica y la cifra de muertos que acumula cualquier conflicto armado es macabra desde que se produce la primera víctima. Pero la guerra posee su propia lógica y los muertos de un bando y otro, por su cantidad y calidad, dicen mucho de quién los provoca.

La contienda entre Israel y Palestina responde a varias lógicas, lo que multiplica su complejidad y dificulta su resolución, por desgracia para todas las vidas que ha segado y segará. Todo depende de la escala geográfica a la que se analice.

En la escala mayor, a nivel local, la guerra perpetúa en el poder a los grupos económicos y políticos que nacieron con el conflicto y se han consolidado con él desde su inicio poco después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, hace más de sesenta años. La pugna continúa porque le conviene a los dirigentes políticos de Hamás (¿qué está sucediendo en Cisjordania?) y del estado sionista de Israel.

A una escala algo menor, considerando sólo “los dos países”, este conflicto también lo es, y desde el principio, por el control de los recursos: el territorio y el agua. Aunque no se halla entre el “top ten” de los estados más densamente poblados, Israel soporta una carga de más de 360 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que España, por citar un ejemplo, no supera las 93 personas por kilómetro cuadrado, una presión cuatro veces inferior.

Aumentando la distancia de observación del mapa a un nivel regional, la beligerancia entre israelíes y palestinos es el único foco activo de la confrontación entre el mundo árabe y el estado de Israel. Desde 1948 se han enfrentado en seis ocasiones, la última en la guerra del Líbano de 1982, que se desarrolló pese a los acuerdos de paz de Camp David de 1978 entre Egipto e Israel. Lo cierto es que, fuese quién fuese el vencedor, los palestinos fueron las principales víctimas de todas ellas: para centenares de miles significó la diáspora del exilio o el hacinamiento en decenas de campos de refugiados.

A su vez, ya a escala planetaria, ese litigio entre árabes e israelíes formó parte de la Guerra Fría. Ésta concluyó en 1989, pero no lo ha hecho “su inercia”. El papel de gendarme de los Estados Unidos que Israel juega en esa región del mundo sigue vigente. Y también el apoyo que Rusia presta a algunos estados árabes, como Siria. Los unos y los otros (norteamericanos y rusos) lo hacen en defensa de sus intereses de superpotencias, que persisten al margen de la caída del Murro de Berlín. Y es que palestinos y judíos ocupan una fracción territorial de la región más especial del mundo, del cruce de caminos que abre las puertas al continente más poblado y rico: Asia.

No obstante, la lógica predominante (o la más inmediata) en esta lucha es otra más simple y milenaria: la de David contra Goliat. Aunque, paradójicamente, los papeles se han tornado. Frente a la impresionante maquinaria militar del Tzahal, los milicianos palestinos han hecho de su inteligencia y su habilidad sus principales armas. Y, como David, lo están demostrando con una extraordinaria efectividad, la misma que exhibieron hace cinco años durante la anterior invasión de la Franja de Gaza.

Una de las razones que hicieron del siglo XX el más cruel de la historia fue la inversión en la categoría de las víctimas de las guerras. Hasta el XIX, la mayor parte de los caídos en los conflictos armados fueron militares, incluso en la Gran Guerra (1914-1918). Pero en la actualidad casi todos los muertos, el 90%, son civiles. Hasta ayer, las milicias palestinas habían matado 30 israelíes, 29 de ellos (el 96,7%) militares. Por su parte el “valeroso” Tzahal había eliminado 651 palestinos, el 80% civiles, entre ellos más de un centenar de niños.

Sin duda, es todo un fracaso. A menos que el gobierno israelí haya hecho suyos los deseos de una diputada sionista, que le pidió públicamente la aniquilación de todas las madres palestinas, para que no “den a luz más serpientes”. En ese caso, el Tzahal va por muy buen camino. El mismo que transitaron hace setenta años las Waffen-SS.

Anuncios

Comentarios»

No comments yet — be the first.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: