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URGENTE: La Primavera Árabe: ¿Una “revolución hacia atrás”? 5 diciembre, 2012

Posted by Domingo in Relaciones Internacionales, Soberanía.
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Muchos meses después de haber derrocado a sus respectivos tiranos, los ciudadanos de Túnez (desde el mes de marzo) y los egipcios (desde la semana pasada) han vuelto a salir a las calles por decenas de miles. Protestan contra la inclusión de los preceptos de la Sharia en las nuevas constituciones porque, entre otras cosas, pulveriza los logros relativos a la igualdad legal entre hombres y mujeres que, paradójicamente, promovieron las constituciones de los regímenes anteriores: ¿Son “revoluciones hacia atrás”?

Esta situación es reveladora de dos hechos. El más evidente, que apunta hacia el futuro, es que en ambos países el proceso revolucionario desatado en la primavera de 2011 aún no ha concluido, y promete continuar durante varios años más. Al fin y al cabo, la revolución por antonomasia, la francesa de 1789, duró una década hasta que el golpe de estado de Napoleón la finiquitó en 1799. Puede que, en el caso egipcio, Mursi sea un nuevo Bonaparte. Pero lo más probable es que sólo se trate de uno de los diversos vaivenes que suelen caracterizar el desarrollo de las revoluciones.

No obstante, manifiesta igualmente otro hecho que, esta vez, apunta hacia el pasado: la influencia de los procesos de colonización y descolonización que vivieron estos jóvenes estados durante el siglo XX. Las características de tales procesos y, entre ellas, el momento en que alcanzaron sus independencias nacionales, están condicionando en gran medida el presente de esos pueblos, y explican la extraordinaria paradoja que están viviendo: ¿Para esto hicimos una revolución?

Los grandes estados árabes del Oriente Próximo formaron parte del Imperio Otomano hasta el final de la Primera Guerra Mundial en 1918. La derrota turca supuso la desaparición de su imperio, que fue desmembrado y repartido entre el Reino Unido y Francia por Mandato de la Sociedad de Naciones. Las dos potencias europeas ejercieron un Protectorado sobre esos pueblos hasta su independencia, que se produjo relativamente pronto: Arabia Saudí e Irak en 1932, Yemen en 1934, y Jordania, Líbano y Siria en 1946.

En consecuencia, salvo en Siria y el Líbano, la influencia social y cultural de la acción colonial europea apenas se dejó sentir. Y a su vez el Imperio Otomano, preindustrial y musulmán, tampoco había transformado sustancialmente esas sociedades antes que los occidentales. Cuando se convirtieron en países independientes el modelo de organización política que adoptaron fue el tradicional: monarquías más absolutistas que constitucionales, en consonancia con el carácter también precapitalista de sus sociedades.

No sucedió igual en Siria y el Líbano. Los nuevos estados se constituyeron como repúblicas liberales, a la usanza europea, porque una parte de sus élites se había occidentalizado. Pero no fue suficiente para impedir que la inestabilidad política se apoderarse de ambas repúblicas prácticamente desde su fundación, con guerras civiles en el Líbano y numerosos golpes de estado en Siria.

La Guerra Fría, además, contribuyó a esa inestabilidad a partir de 1945, convirtiendo cada país del mundo en una casilla del tablero del macabro juego global que desarrollaron las dos superpotencias. Pese a los esfuerzos del Movimiento de Países No Alineados (nacido una década después, en 1955) muchos de esos estados árabes debieron posicionarse en alguno de los dos bloques, en muchas ocasiones a costa de graves conflictos internos. La mayoría quedó bajo la órbita occidental, a excepción de Siria y de Irak.

A esa misma disyuntiva debieron enfrentarse los nuevos estados del norte de África, que alcanzaron su independencia en plena Guerra Fría: Libia en 1951, Egipto en 1952, Túnez y Marruecos en 1956, y Argelia en 1962. En esta región el reparto fue “más equitativo”: Libia y Argelia quedarían bajo tutela soviética, y Marruecos, Túnez y Egipto (tras su protagonismo inicial entre los no alineados) bajo la hegemonía occidental.

Esa tutela y las relaciones neocoloniales que implicó han contribuido finalmente al desarrollo de unas clases medias urbanas occidentalizadas, portadoras de valores como el laicismo y la democracia. Aunque en el norte de África la anterior acción de las potencias coloniales europeas (más prolongada en el tiempo y más intensa por la proximidad geográfica) fue hasta la descolonización el principal factor de esas transformaciones sociales. Pero también provocó el efecto contrario, consolidando los valores tradicionales en amplios sectores populares, principales víctimas del colonialismo: la Sociedad de los Hermanos Musulmanes, fundadora del partido de Mursi, se creó en Egipto en 1928, cuando el protectorado británico había cumplido su primera década.

Al finalizar la Guerra Fría con la victoria capitalista en 1989, el alineamiento de algunos de los países árabes y norteafricanos con el bloque soviético les pasó factura. Gadafi soportó la presión inicial, tras el premonitorio ataque estadounidense de 1986, cambiando de bando y poniendo su petróleo al servicio de Occidente tras un periodo de silencio. Los regímenes de Argelia e Irak sufrieron severas agresiones, en el caso argelino apoyándose en el islamismo extremista. Y el estado sirio aún se sostiene gracias al apoyo de la Rusia de Putin, que ha heredado de la Unión Soviética unos cuantos intereses estratégicos en la región.

Sin embargo, al comenzar 2011, la historia también ha empezado a pasar factura especialmente a los regímenes pro-occidentales. Los sectores sociales, sobre todo urbanos, que crecieron al abrigo de las actividades económicas y del aparato administrativo generado por las potencias coloniales hasta la independencia, y por la inmediata acción neocolonial después de ésta, han protagonizado grandes movilizaciones (en unos casos) y revoluciones (en otros) exigiendo más democracia y menos corrupción. De repente, los ciudadanos occidentales “se percataron” de que los amigos árabes de Oriente Próximo y del norte de África no eran precisamente respetuosos con los Derechos Humanos y que sus regímenes eran tiránicos. Y los gobiernos occidentales asimismo vieron cómo la historia se volvía del revés: Saturno está siendo devorado por sus hijos.

Pero los espacios de libertad política y cultural abiertos por estas revoluciones de 2011 están siendo aprovechados por los sectores sociales más tradicionales que la actividad colonial y neocolonial de Occidente también ha fortalecido y que los regímenes recientemente derribados habían perseguido en muchos casos. De su peso social dan cuenta los resultados electorales, que les han permitido introducir los principios de la Sharia en las nuevas constituciones, y dirigir el gobierno de Egipto, la gran potencia norteafricana.

No parece un problema de fácil solución. Lo que definitivamente suceda dependerá de las fuerzas que cada grupo sea capaz de desplegar, pero también de los intereses occidentales en cada caso. De cualquier modo, da la sensación de que, pase lo que pase, los derrotados serán estos pueblos árabes y norteafricanos, a menos que los hijos de Saturno también devoren a su padre en Occidente.

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Comentarios»

1. Paco Armas - 5 diciembre, 2012

Muy bueno Domingo. Gracias por esta reflexión. ¿Crees que los millones de inmigrantes de los países árabes del norte de Africa que viven en Europa y que se han occidentalizado han influido de algún modo en los cambios que se están produciendo? ¿Cómo ves la influencia emergente de China en el norte de Africa y el interés por el control de las potencias de los recursos petrolíferos? ¿Qué tendrá que ver esta lucha de las potencias en la zona con estas revoluciones? Esta situación que viven estos países me recuerda los primeros años de la transición en España de la dictadura a la democracia, donde la inestabilidad era grande, con muchas incertidumbres, sufrimos varios intentos de golpes de Estado, una gran represión con muchos ciudadanos muertos en la lucha por los derechos sociales y políticos. Hoy vivimos nosotros en España también un retroceso que no pensábamos que íbamos a vivir, una involución democracia.

Domingo - 5 diciembre, 2012

¡Gracias Paco!
Seguramente los emigrantes magrebíes han jugado un papel en todo esto. Aunque los principales “productores” norteafricanos de emigrantes son Marruecos y después (si no me equivoco) Argelia. Ciertamente en Marruecos se han producido muchas movilizaciones sociales…pero nada parecido a Egipto, Túnez o Libia. También hay quiénes dicen que el primer acto de la “Primavera” fue el campmento saharaui a las afueras del Aaiún, que fue aplastado por la policía marroquí.

En cuanto a China, no creo que su papel sea muy diferente del que están jugando las potencias occidentales, aunque hay quiénes todavía no se han enterado de que es un país capitalista. Hace tiempo que ya está operando en África, particularmente en Sudán: tiene mucho que ver con el conflicto de Darfur. De todos modos, las primeras revoluciones (Túnez, Egipto) cogieron totalmente por sorpresa a los occidentales, a los rusos y a los chinos: a todos. Es uno de los motivos por los que han sido “auténticas” revoluciones. Después, a toro pasado, intervinieron en Libia porque es el principal productor de petróleo de la región. Y aún así no lo tiene tan fácil (eso de ser “potencias neocoloniales): ¿quá pasó con el consulado estadounidense en Bengasi?

2. Paco Armas - 6 diciembre, 2012

Soy de la opinión que los países occidentales, con EE.UU. y sus aliados a la cabeza, en la última década dejaron a un lado la presión y el interés sobre los países africanos y perdieron influencia. Los planes económicos de ayudas al desarrollo e inversiones se destinaron a otros continentes, concretamente a América del Sur, a Asia y a Oceanía. Africa quedó fuera del interés económico y por tanto fuera del tablero. Mientras estos movimientos se hacían desde los centros de poder de los países occidentales, la nueva potencia emergente China ha ido ocupando ese espacio, esos lugares abandonados por estos. Africa se convierte en objetivo estratégico para los gobernantes chinos, extendiendo su influencia por numerosos países africanos, con los cuales teje una gran red acuerdos comerciales y políticos. Sabemos que China carece de materias primas esenciales para su desarrollo industrial y social, y que en Africa encuentra muchos de esos recursos. Es sintomático de en los dos últimos años se hayan producido golpes de Estados y/o guerras civiles en países donde China tenía una gran influencia sobre esos gobiernos africanos. Llegando a tensarse las relaciones chino-estadounidenses por esos movimientos militares envueltos con aires de lucha por la democracia y la libertad. China había cambiado las relaciones diplomáticas y comerciales con los países africanos para desplazar a los occidentales. Los acuerdos se basan en cooperación para el desarrollo a cambio de materias primas, construcciones de carreteras, centrales eléctricas, hospitales, embalses, entre otros. Mientras que la gran parte de los acuerdos comerciales con los países occidentales era la venta de armamento y el mantenimiento de castas corruptas pro-intereses occidentales. Hay quienes opinan que la crisis que estamos sufriendo en occidente es la respuesta de China a esa reacción virulenta de los poderes de occidente de frenar su influencia en Africa. Unos juegan la basa militar y los otros la basa económica. En medio de todo este juego de poderes entre las grandes potencias por el control y reparto de las zonas de influencias aparecen los movimientos democráticos de estos países africanos y los movimientos islamistas que confluyen en un primer momento para entrar posteriormente en contradicción una vez resuelto el primer asalto al poder. Estamos viendo en varios países en el segundo asalto, en la resolución de la segunda contradicción.

Domingo - 6 diciembre, 2012

Sobre el papel que está jugando China en África hay básicamente dos interpretaciones: Quiénes sostienen que está generando un modelo de relacionaes neocoloniales, y los que afirman que su acción africana se basa en un modelo de cooperación y desarrollo mutuos. No sé qué pensar. Pero se me hace difícil creer que un estado donde la desigualdad social está creciendo exponencialmente y donde el modelo económico y social es capitalista puede establecer unas relaciones internacionales no basadas en el intercambio desigual. Otra cosa es que deba ofrecerse como un “socio bueno”, porque, efectivamente, ha llegado tarde al reparto imperialista de las grnades áreas de producción de materias primas, especialmente el petróleo. Sólo hay que recordar lo sucedido en Darfur.

Paco Armas - 6 diciembre, 2012

Muy buenos enlaces. Gracias. Teniendo siempre las reservas y precauciones sobre los intereses reales que pueda jugar China, hay que reconocer que China no ha invadido ningún país militarmente ni intervenido en golpes de Estados, ni ha promovido guerras civiles. Cosa que si han hecho los países occidentales, con EE.UU., Francia e Inglaterra a la cabeza, a lo largo se sus relaciones con los países africanos, a los que ha expoliado y empobrecido vilmente, importándoles un pimiento los derechos humanos, las hambrunas, los genocidios y las pandemias. Las multinacionales han utilizado a los africanos como campo de pruebas para sus experimentos químicos creando enfermedades que han ocasionado cientos de miles de muertos. Querer colocarse estos países occidentales como adalides de valores éticos y morales democráticos y humanitarios es una temeridad. Sabemos como se juega el control sobre las Naciones Unidas y los demás organismos internacionales y como son utilizadas las ONG en esta lucha de intereses. Los hecho hablan, unos dan trigo y otros dan balas. Para recordar no solo está Darfur, están la guerra del coltán, el genocidio de Ruanda, pandemias como el VIH, los golpes de Estados de Mali y Guinea Bissau, entre otras. La irrupción de China en Africa con unas nuevas relaciones no ha gustado nada a los poderes económicos occidentales que se mueven para no perder poder en este continente. El escenario ahora está en el norte del mismo.

Domingo - 6 diciembre, 2012

Gracias Paco. Está claro que la penetración china en África no puede ser del gusto de las potencias occidentales. Aunque una parte significativa del crecimiento industrial chino beneficia directamente a las potencias capitalistas de Occidente. Lo que no está tan claro es que esa irrupción esté suponiendo el desarrollo de un modelo de relaciones internacionales realmente diferente para los pueblos africanos, sin subordinación ni explotación.
En cuanto a que la República Popular China no ha apoyado o alentado guerras civiles, puede ser cierto. Pero fue el sustento (también con los Estados Unidos) de los Jemeres Rojos camboyanos, que ejecutaron un genocidio sobre su propio pueblo de dimensiones terroríficas. Y, por ese apoyo, invadió Vietnam del Norte en 1979 (y salió con el rabo entre las patas).

3. Paco Armas - 6 diciembre, 2012

El consulado de Bengasi lo asaltaron los islamistas. No fue una acción del todo el movimiento rebelde anti-Gadafi. Esa es la segunda contradicción por resolver, demócratas versus islamistas.

4. Paco Armas - 6 diciembre, 2012

Por supuesto que RPCh no ha sido un jardín de flores ni mucho menos, en muchos aspectos, y concretamente el apoyo e los Jemeres Rojos fue un crimen, entre otros. Yo comentaba lo que ha sido hasta ahora las relaciones que ha habido entre Africa y China, que ha estado libre de agresiones. Hay que reconocer que hay una diferencia entre construir carreteras, hospitales, escuelas, …. y entregar carros de combates, fusiles, morteros, granadas,…. Como resultados de las relaciones comerciales. Que eso marque un nuevo modelo de relaciones no lo sé, pero si sé que es diferente y puede ser el principio de ese nuevo modelo.

En cuanto a que una parte significativa del crecimiento industrial chino beneficia directamente a las potencias capitalistas de Occidente ya no está tan claro. Mira la fecha del artículo, enero del 2007. En estos seis años ha llovido bastante y los cambios se han acelerado fruto de la globalización. La balanza comercial china registró un superávit de 11.400 millones de dólares. Es un suma y sigue. Otra cosa bien distinta es que le vaya bien a determinadas multinacionales.

Domingo - 7 diciembre, 2012

¡Hola Paco!
Por supuesto que es muy distinto construir carreteras que vender armas, aunque lo fundamental sigue siendo para qué. No obstante, China también ha vendido armas en África, por ejemplo a Sudán durante el conflicto de Darfur. Y las potenacias occidentales, aunque sea por medio de los paraísos fiscales, siguen invirtiendo en China a espuertas. Así fue en 2010, y también en 2011.

El “juego” de las relaciones internacionales resulta muchas veces complejo. Mientras que Occidente invierte en China, extrayendo de allí importantes beneficios y presionando para desregular el mercado de trabajo, China posee sufiente Deuda del Tesoro de los Estados Unidos como para cancelar toda su propia deuda externa si vendiera los títulos del tesoro yanky: ¡hay un “compadreo”!

Paco Armas - 12 diciembre, 2012

Hola Domingo, disculpa por tardar en responder. No tenía información sobre la venta de armas de Ghina en Africa. Los enlaces son muy buenos. Hay bastantes movimientos estratégicos en el norte de Africa por parte de las grandes potencias y que en parte nos están afectando a Canarias. En estos días han salido en la prensa noticias que parecen insignificantes y pasan casi desapercibidas para la mayoría pero no lo son. Una es la utilización militar por parte EE.UU. y sus aliados de Canarias como plataforma de apoyo logístico para intervenciones militares en Africa. http://www.laprovincia.es/canarias/2012/09/13/isla-servira-base-logistica-ee-uu-aliados-intervenir-sahel/482957.html Otra noticia es la posible inversión China en la construcción del tren en Gran Canaria. http://www.laprovincia.es/gran-canaria/2012/12/11/cabildo-busca-financiacion-china-tren-gran-canaria/502671.html Unos ejercen la influencia militar y otros ejercen la influencia económica. Se repiten las estrategias de ambas potencias como en el resto de Africa. Curioso interés el que estamos despertando desde hace unos años con diferentes proyectos.

Domingo - 14 diciembre, 2012

¡Gracias, Paco!
Yo también he tardado un poco en responder; ya ves por qué: estanba terminando otro texto.
En cuanto al interés de las potencias (ya globales) por estas islas, viene de muy viejo. Cuando menos desde que los europeos decidieron apoderarse de ellas a lo largo del siglo XV. Desde ese momento hasta hoy, la posición estratégica de las islas ha sido seguramente el principal factor de ese interés, más allá de las rentas que les proporciona su dominio de nuestras principales actividades económicas.

5. Paco Armas - 15 diciembre, 2012

Estoy totalmente de acuerdo. Muchas gracias Domingo por estas reflexiones que nos haces y que nos enseñan a comprender un poco más la realidad que vivimos.

Domingo - 15 diciembre, 2012

¡Gracias a tí Paco!
Abrí este espacio no tanto para publicar textos (que sí) como para poder compartir discusiones acerca de los asuntos que se abordan. Creo en la discusión como un medio extraordinario de aprender de los demás, de clarificar realidades y conceptos, y por tanto de difusión del conocimiento histórico como algo realmente útil para comprender el mundo. Y en eso tú eres un excelente colaborador.


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