jump to navigation

URGENTE: 14-N, un día especial 11 noviembre, 2012

Posted by Domingo in España, Soberanía.
trackback

El 14 de noviembre será un día estratégico en el proceso revolucionario que vive España, y puede que algunos otros estados europeos. Pero no lo será por el seguimiento que pudiera tener la huelga general convocada para esa jornada. Muchos empresarios (entre los que no se encuentran los autónomos, que también pararán) están coaccionando a sus trabajadores con el despido, como hicieron el pasado 29 de marzo. Así que el chantaje empresarial, la campaña de deslegitimación del gobierno, y sus ya tradicionales mentiras sobre el nivel de participación les permitirán congratularse con “su” fracaso de la convocatoria. Aunque no podrán impedir la asistencia masiva de los ciudadanos españoles a las manifestaciones que se celebrarán cuando la mayoría haya terminado su jornada laboral: el 29 de marzo fue espectacular y cabe esperar que el 14 de noviembre lo sea aún más.

La primera razón de su trascendencia es el grado de internacionalización de la jornada de huelga y de lucha contra la plutocracia que nos sigue aplastando. Aunque no es la primera ocasión, quizás sea la mejor coordinada hasta ahora: la huelga se llevará a cabo también en Portugal e Italia (solamente varias horas) y están previstas movilizaciones sociales por toda Europa, fruto de la reunión en Madrid del “Ágora 99%”. El necesario proceso de internacionalización del conflicto contra un enemigo global prosigue su desarrollo, y de lo que suceda ese día puede depender que otros pueblos europeos se sumen a la movilización contra la tiranía de los grandes capitalistas. No sería la primera vez que una oleada revolucionaria estremece Europa. En 1820, 1830 y 1848, precisamente la burguesía protagonizó una serie de revoluciones contra su adversario común de aquel entonces: el absolutismo y la sociedad estamental que éste sostenía. Y acabaron con ella.

La segunda razón es que esta convocatoria de huelga general supone asimismo un paso más en la articulación de todos los movimientos sociales que están haciendo frente a la agresión de los especuladores financieros contra el pueblo español. Aunque es producto de un acuerdo entre los principales sindicatos, tiene el respaldo de la Cumbre Social, que agrupa a unas 150 organizaciones y movimientos de todo el país (incluyendo asociaciones de militares y de guardias civiles, y sindicatos policiales). Y también se han adherido a ella los movimientos del 15-M y del 25-S, y otros no presentes en la Cumbre Social, que han propuesto rodear nuevamente el Congreso hasta la mañana del día 15 para “recibir a los diputados”.

Además la suscriben igualmente varios partidos políticos, como IU y el PSOE, que atraviesa su propio vía crucis, muy vinculado a su identidad. Algo parecido puede estar sucediendo en el seno de las principales centrales sindicales. Su papel en el sistema capitalista europeo como canalizador y apaciguador del conflicto social, criticado severamente por los Indignados, ya no tiene sentido. Los empresarios, y especialmente los grandes capitalistas, han roto el pacto tácito de hace sesenta años por el que cedieron el Estado del Bienestar a cambio de la docilidad sindical, de su renuncia a la revolución social. ¿Por qué habrían de mantenerla?

Y en tercer lugar, esta huelga general llega cuando otra ruptura, la desobediencia civil, está a punto de extenderse como una mancha de aceite, y en torno a un asunto, los desahucios, que se halla en el ojo del huracán del conflicto. La insumisión comenzó cuando decenas de afectados se negaron a abandonar sus hogares, constituyéndose en una plataforma con el apoyo del 15-M, aunque su actividad y sus logros no han podido evitar varios centenares de desahucios cada día (400.000 desde que empezó la crisis). Por ello, ahora la desobediencia amenaza con propagarse entre los jueces, que ya se encuentran en la antesala: por un lado buscan mecanismos para aplazar los desahucios, por otro censuran en sus sentencias la actuación de las entidades financieras, y finalmente exigen un cambio sustancial de una legislación hipotecaria que favorece sin tapujos los abusos de la banca. Y entre los policías: su principal sindicato ha prometido apoyo económico y asistencia legal a cualquier agente que se niegue a participar en la ejecución de una ley indiscutiblemente injusta. Las modificaciones que el gobierno pretende hacer, para aplazar los desahucios de las familias más desamparadas, son una mezquindad inaceptable (como su negativa a imponer a la banca la dación en pago): no habrían evitado el suicidio de Amaia Egaña en Barakaldo hace dos días. Pero, ante todo, prometen generar más insumisión.

En cualquier caso la desobediencia no se circunscribe al ámbito de los desahucios. Muchas comunidades autónomas y miles de sanitarios también la están practicando. Anida en centenares de centros de salud donde siguen atendiendo como siempre a los más de 150.000 inmigrantes “sin papeles” a los que Rajoy retiró la tarjeta sanitaria el pasado septiembre. Tienen razones sanitarias para hacerlo, pero sobre todo esgrimen motivos éticos.

No obstante, la desobediencia civil en España comenzó el 15 de mayo de 2011, cuando miles de personas acamparon en decenas de plazas de toda España. Ha continuado produciéndose en las concentraciones que prosiguen mucho más allá de la hora límite autorizada por el gobierno. Y es uno de los lemas del 14-N entre los Indignados: “Cortes de tráfico y acciones de desobediencia civil no-violenta en todos los municipios del estado español”.

Anuncios

Comentarios»

No comments yet — be the first.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: