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URGENTE: 15-O. Las claves para la indignación global: masa crítica, piezas estratégicas y empatía 12 octubre, 2011

Posted by Domingo in Relaciones Internacionales, Soberanía.
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Las relaciones internacionales constituyen un espacio muy proclive a ser observado desde ópticas conceptuales diversas, incluso procedentes de las ciencias experimentales, y hasta de algunos juegos. Algunas de sus características, como la multiplicidad de agentes y de vínculos siempre desiguales, así como su naturaleza dinámica, lo favorecen. Y éste puede ser el caso de las condiciones necesarias para el nacimiento de la Indignación Global.

Durante este año hemos vivido varias movilizaciones internacionales de solidaridad con los Indignados españoles. Pero no alcanzaron la extensión geográfica ni tuvieron los objetivos que permiten considerarlas “globales”. El próximo sábado 15 de octubre será la primera gran convocatoria mundial por el cambio global. Pero esto, no hay que engañarse, no constituye una victoria por sí misma. El gran capitalismo sigue llevando la delantera (y por muchos cuerpos) a los Indignados de todo el planeta, precisamente porque la Indignación Global todavía no ha nacido.

La primera condición para que eso suceda es que se desarrolle la masa crítica de la Indignación, en el contexto de las distintas sociedades y en el ámbito internacional. Es posible que eso haya sucedido efectivamente en determinados estados europeos, como Islandia, Grecia y quizás Portugal y España; americanos, como Chile; y, sobre todo, en el mundo árabe y musulmán: Túnez, Egipto, Libia, Siria, Yemen, Bahrein…Y posiblemente también en Israel. Pero la lista sigue siendo muy corta, frente a los casi doscientos estados independientes que hay en el mundo. De hecho, el llamamiento del 15 de octubre tendrá seguimiento en setenta y nueve estados: son muchos, muchísimos, pero no alcanzan a ser la mayoría.

Además, la experiencia de las revoluciones árabes de este año, y de finales del anterior si contamos la saharaui, es un buen ejemplo de hasta qué punto la masa crítica no es suficiente cuando las piezas estratégicas no forman parte de ella. Suele compararse mucho el mapa del mundo con un tablero de ajedrez, y todos sabemos que en este juego todas las piezas no poseen el mismo valor. La fuerza y la determinación de los Indignados árabes y norteafricanos son indudables, extraordinarias y -desde luego- modélicas. Sin embargo, no han sido suficientes aún para provocar cambios regionales significativos, aunque lo hayan conseguido en el seno de algunos países. Sólo uno de ellos, Egipto, puede considerarse una (gran) pieza estratégica en el área. El resto, Yemen, Bahrein, Túnez y Libia, son elementos secundarios. Algunos como Libia y Bahrein poseen valor estratégico para Occidente, pero no en el contexto del mundo árabe, donde el petróleo y la localización estratégica son factores muy abundantes. El problema es que la Indignación todavía no ha cuajado lo suficiente en Arabia Saudita, Argelia y Marruecos, que sí son pesos pesados en sus regiones. Y la resistencia asesina del régimen sirio, junto al silencio cómplice de los gobiernos del mundo árabe y musulmán, evidencian que ese país también lo es.

Por eso es muy alentador comprobar que Israel, una pieza clave para la dinámica internacional desde Irán hasta Portugal, ha visto levantarse una enorme ola de Indignación. Más esperanzador y emocionante resulta el movimiento de los Indignados estadounidenses, que crece exponencialmente a medida que aumenta la represión sobre ellos: no puede nacer la Indignación Global sin su concurso. Pero también es necesario que suceda lo mismo en México, Brasil y Argentina. En Europa, pese a los esfuerzos de islandeses, griegos, españoles, portugueses… la Indignación no ha alcanzado su masa crítica en cuatro piezas esenciales: el Reino Unido, Francia, Alemania y Rusia. El África subsahariana es un auténtico desierto, arrasado por la emigración forzada, la explotación occidental, y los gobiernos corruptos. Muy pocos países, entre los que se cuenta por fortuna la República Surafricana (la gran pieza africana, junto a Nigeria y el Congo), han visto nacer un tímido movimiento de Indignación. En Asia y Oceanía sucede algo muy parecido porque los ciudadanos de China, Japón, la India e Indonesia están casi al margen de este movimiento: los cuatro juntos suponen algo menos de la mitad de la población mundial en 2010.

Por ello, en tercer lugar, es imprescindible la empatía, la capacidad para sufrir y actuar con los otros. El problema “técnico” de los medios para hacerlo está más que resuelto con las Tecnologías de la Información y la Comunicación, como refleja la misma convocatoria del 15 de octubre y la propia experiencia de los movimientos de Indignación locales. Pero hasta ahora la empatía no ha sido precisamente global. El escaso compromiso, más allá de las declaraciones de solidaridad, de los Indignados europeos con los movimientos árabes y norteafricanos, que están sufriendo un auténtico martirio colectivo en varios casos, es una buena prueba. Por eso, los estados occidentales han actuado con total libertad, y lo siguen haciendo, en Libia.

Todo ello hace muy especial el llamamiento para manifestarnos el próximo sábado 15 de octubre. Esta primera convocatoria mundial puede convertirse en el acto de alumbramiento de la Indignación Global. Puede provocar una explosión de empatía suficiente para que alcance su masa crítica en muchos países donde no lo ha hecho aún, o para iniciar el proceso en otros (especialmente las piezas estratégicas) donde la Indignación todavía no es pública. Y, desde luego, reforzará la voluntad de los Indignados que ya se han alzado.

Así pues, esta convocatoria sólo puede tener consecuencias negativas para los grandes capitalistas y sus políticos privados. Pero nos pone a todos y cada uno de nosotros en el centro del problema: ¿Qué haremos ese día? ¿Acaso no es una hermosísima experiencia asistir a un nacimiento?

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Comentarios»

1. Néstor CoCo - 16 octubre, 2011

Participo y valoro ese estado de ánimo (la indignación global), lamentablemente puede ser interpretado solamente por los seres humanos que cultivan la cultura del trabajo. Las naciones que subsidian la incultura, la lasitud y la vagancia en busca del clientelismo político, actuarán simplemente como lisencéfalos, no valorando el reclamo.

Domingo - 16 octubre, 2011

Estimado Néstor:
Gracias por tu comentario. Todos los procesos revolucionarios conocidos se han enfrentado al problema que señalas. Ni la revolución más convulsiva ha impedido que muchas personas se mantuvieran “al margen” (otra cosa es permanecer al margen de sus consecuencias).
El Movimiento Democracia Real Ya-Indignados, por su naturaleza no violenta, tiene que afrontar este problema por duplicado, porque necesita sumar las voluntades de muy amplias mayorías para alcanzar el éxito. Y si algo caracteriza a nuestras sociedades es que el principal instrumento de dominio en manos de la clase hegemónica es ideológico: la subcultura del consumismo, la ignorancia, la chabacanería…
Por suerte, o mejor gracias al propio sistema, DRY cuenta con medios extraordinarios para contrarrestar ese dominio de los grandes capitalistas sobre el pensamiento de las multitudes. De modo que, al menos en ese ámbito, no lucha contra más dificultades que otros procesos de transformación.
Por otro lado, no debemos creer que la ignorancia y la desidia son los únicos factores de desmovilización. No es eso lo que está sucediendo en Europa. La Indignación sigue teniendo menos apoyo (está más lejos de alcanzar su masa crítica) en sociedades más cultas y con una “cultura del trabajo” bastante más sólida. También importan las condiciones materiales.
Ni tampoco hay que pensar que “todo” el apoyo social del Movimiento se limita a las personas que acuden regularmente a las manifestaciones, concentraciones, acampadas…Es posible que muchos ciudadanos no se movilicen a favor de los Indignados. Pero, llegado el momento, también es muy posible que no lo hagan por el sistema.
Abrazos, Domingo.


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